El domo del péndulo representa la bóveda celeste y sus murales narran la creación del universo según las cosmovisiones mesoamericanas: En el origen sólo existe la consciencia indiferenciada, entonces Ometéotl se divide en dos; Omecíhuatl y Ometecuhtli. Esta “dualidad cósmica” produce a los cuatro Tezcatlipocas, cuyas caras se manifiestan en la parte más alta del domo. Alrededor de ellos, fuera de la vista del espectador, el Sol y la veintena de días se sostiene con dos garras del cielo, representando la ofrenda de “brazos y corazón” creada por el artista canadiense Jason Botkin, de donde bajan los cuatro pilares que sostienen al cielo sobre la tierra, creando así el espacio ocupado por la humanidad y el agua. Esta pieza es metáfora del nombre original de México: "en el ombligo de la luna (el péndulo), donde ofrecemos nuestros corazones al sol."