En la cara norte del domo, la artista mexicana Paola Delfín crea su propia versión de la deidad masculina de la lluvia y el agua. Se trata de Cocijo, la versión Zapoteca de Tláloc, quién cierra los ojos del mirar, para abrir el ojo de la conciencia y ofrecer un torrente de agua que se impregna de corazón entre dos manos en actitud de ofrenda. Paola nos habla sobre el regalo de vida que significa el agua. Este mural de Cocijo en el norte es acompañado por su dualidad, Chalchiuhtlicue, deidad femenina del agua.