Sobre la fachada que da entrada al domo del péndulo, el mural del artista mexicano Sermob nos habla de lo indivisible en el mundo. Las criaturas marinas se fusionan con el arquetipo humano, resaltando la forma en la que las especies están ligadas. Más arriba, Tláloc se encarna en un hombre que debe cargar cubetas para cumplir la difícil tarea de llevar agua a la humanidad.