Muchas son las leyendas que habitan Huimilpan, ahí hay un lugar especial en donde varías se hacen escuchar: El cerro de Capula, una elevación en la parte occidente de la cabecera municipal.
Tania Quezada plasma en este mural dos de esas leyendas: una cuenta la historia de una joven que fue enterrada en la peña junto con una mula cargada de oro y desde entonces cada 3 de mayo con el primer rayo de sol que recae sobre aquel lugar, la mujer puede salir a tomar el sereno. Otra historia del lugar habla de una víbora que le pidió permiso a Dios para comerse al pueblo encantado de Capula; la respuesta fue afirmativa, pero con la condición de que, si al cruzar el camino real cantaba un gallo y chillaba un borrego, ya no podría comérselo; actualmente, su cuerpo petrificado yace en aquel lugar del cerro.
Una vez más, literatura, historia oral y pintura se juntan para ser testigos del patrimonio.